jueves, 26 de abril de 2012

Álvaro Valverde escribe sobre "Postales"


Así se titula la tercera parte de Postales, el segundo libro de poema del dominicano Frank Báez (1978), autor que empieza a cotizar con fuerza en la bolsa lírica hispanoamericana. Este libro, por ejemplo, se ha publicado ya, además de en su país, en Argentina y Costa Rica y está siendo traducido al inglés, lo que no me extraña porque si de algo se puede calificar esta poesía es de "americana"; del norte, cabe acaso precisar.
Aquí en España su editor es José María Cumbreño, para la colección "La Biblioteca de Gulliver" (Ediciones Liliputienses). Un gesto que justifica su loable empeño, por costoso -me consta- que le resulte.
Aquí la fiesta se centra en el lenguaje. Un lenguaje que se despliega con todo su humilde esplendor a partir de situaciones cotidianas, la mar de comunes y prosaicas, que Báez eleva a categoría poética. Como si nada, eso sí, con mucha naturalidad y enormes dosis de humor y de ironía.
Poemas como "Autorretrato", "Postal desde Pilsen", "Temporada en el paraíso", "Kafkanismo" o "Las cenizas de Roberto Bolaño" dan fe del valor de su apuesta.
A "Los Beach Poets", uno de los mejores poemas de Postales, pertenecen estos versos: 
A los treinta, al igual que los poetas románticos, se retiran.
Algunos mueren ahogados.
Otros son atacados por tiburones y pierden 
sus piernas o sus brazos.
Otros se hacen ahogados.
Pero créase o no sus obras perduran.
Y noche y día, si uno se acerca lo suficiente al mar
puede escuchar como éste ola tras ola las recita. 


- Álvaro Valverde -

lunes, 16 de abril de 2012

Ediciones Liliputienses en El Cultural del diario El Mundo

Frank Báez, Postales (Ediciones Liliputienses). La “Biblioteca de Gulliver” de las cacereñas ediciones Liliputienses tiene como objetivo acercar a algunos nombres fundamentales de la poesía hispanoamericana de hogaño. Ya desde que se publican son libros de coleccionista: su tirada se limita a cincuenta ejemplares. Báez nació en la República Dominicana en 1978, y son muchas las cosas que llaman la atención en este libro suyo. Desde el perequiano recuento final a la ironía de poemas como “Maullido” (No he visto las mejores mentes / de mi generación y ni me interesa”) a su capacidad para anclar el poema en un momento concreto (“Escribo desde el techo de nuestro edificio / mientras el sol se está poniendo / más allá de los árboles y las casas de madera”) para, ampliando su mirada, trascender el momento inicial con hondura y proximidad a un tiempo, pues sus poemas están siempre llenos de pequeños toques realistas que van de lo sociológico a lo antropológico sin dejar de ser nunca líricos. Si aún están a tiempo de hacerse con un ejemplar, no lo duden.

Martín López-Vega
http://www.elcultural.es/blogs/Rima_interna/Mesa_de_novedades/22

sábado, 14 de abril de 2012

José Antonio Llera: El desierto está creciendo

Lo crudo y lo cocido

(apostillas a Lévi-Strauss)


Pongo plomo en los cerrojos para que no entre la mentira del cerrajero.

No podría abrir a quien espera con postigos de lumbre. Porque no hay quien duerma con las puertas de los hospitales cerradas.

La planta carnívora se cierra con una fuerza brutal para el insecto, pero no aguanta la ventisca ni el ojo de la lupa.

Los escolares ordenaban sus hojas con anillas, pero el papel se escapaba de igual manera.
La resistencia a cerrarse se mide de forma idéntica a la tenacidad para mantenerse abierto. Hablo de cualquier cosa:

de la amargura, el grifo, la gramática.
 
Nota biográfica
José Antonio Llera (Badajoz, 1971) es profesor e investigador en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado tres monografías: El humor verbal y visual de La Codorniz (2003), El humor en la obra de Julio Camba (2004) y Los poemas de cementerio de Luis Cernuda (2006). Preparó la edición del epistolario selecto de Miguel Mihura y una antología de la obra articulística de Wenceslao Fernández Flórez. Próximamente, aparecerá en la editorial Abada su estudio sobre la locura en Cervantes, Goya y el cineasta norteamericano Frederick Wiseman. También tiene en prensa la monografía Lorca en Nueva York. Es autor de tres poemarios: Preludio a la inmersión (1999), El monólogo de Homero (2007) y El síndrome de Diógenes (2009). Su obra ha sido difundida en revistas literarias y antologías.